¿Hasta cuándo se puede posponer la decisión relacionada con lo que se debe hacer con un coche viejo? Si bien puede haber varios factores que dificulten este paso, es preciso que no se deje en el olvido; ya que, tarde o temprano, puede llegar a representar un problema mayor. Y aquí explicamos el por qué hay que enfrentar tal situación.

El primer aspecto tiene que ver con el factor económico. Muchas veces pensamos que con unas cuantas reparaciones el coche volverá a estar como nuevo. El tiempo no pasa en vano, sobre todo, cuando el uso y abuso han causado estragos. Los seres vivos y los objetos se van deteriorando, unos en mayor grado que otros, pero ese proceso degenerativo va ocurriendo. Así pues, llega un momento en el cual, ningún arreglo será suficiente y el gasto económico se va haciendo exponencial, vaciando los bolsillos.

En cuanto a lo antes expuesto, hay que ser muy objetivo. El problema es que por lo general no se documenta el gasto que implica la reparación del coche. Y para ser justos, tendríamos que registrar qué tanto nos ayuda el coche, cuántos días está operativo, etc. Sin embargo, llevar un control de las fallas y la cantidad de dinero que nos cuesta, nos puede ayudar en la toma de decisiones.

El segundo aspecto tiene ver con la parte emocional. Mientras más años pasen, mayor será el apego, lo cual es comprensible porque somos seres con sentimientos. No obstante, recordemos que ellos (los coches) no se van a resentir, cualquiera sea nuestra decisión. Además, cuando se tenga uno nuevo y en mejores condiciones, ese pesar seguro se esfumará.

Lo tercero es de índole estético y, más que ello, hay un factor de gran importancia y es el medio ambiental.  Por una parte, un coche viejo, en mal estado y arrumado en un área de la casa o en plena vía, causa una imagen poco agradable. Asimismo, constituye un mecanismo de riesgo por las alimañas que cohabiten dentro y fuera del vehículo; y la eventual contaminación que pueda propiciar por los fluidos o la corrosión de sus componentes.

¿Cómo resolver el problema?

Si definitivamente no conviene reparar o no le es factible, hay que deshacerse de él. Por suerte, hay una forma bajo la cual, resuelve la situación, sin mucha complejidad y además recibe una especie de indemnización. Consiste en darle de baja a través de un desguace.

Solo tiene que pedir tasación en desguaces que compren coches. Revise quién le da más, pero considere también otros beneficios, como que le hagan los trámites ante la DGT y la recogida del vehículo no le cueste nada.